CUENTO DE CIENCIA FICCIÓN


EL PRIMERO Y ÚLTIMO VIAJE DE “EL MAR MUERTO”

La invasión provenía del planeta Uz…

El 5 de junio del año3365, la Computadora Madre detectó a la flota uziana: trescientas mil naves de combate deslizándose en la oscuridad del espacio, avanzando sigilosamente, ocultándose en la luz que irradiaban estrellas distantes. La última guerra entre la Tierra y el planeta Uz había tenido lugar quinientos años atrás y, desde entonces, no se habían registrado nuevos incidentes. En aquella ocasión, la derrota había enseñado a los uzianos que la Tierra no era un planeta fácil de conquistar. Sin embargo, el tiempo había pasado y los uzianos –criaturas sumamente inteligentes y de aspecto repugnante, semejantes a ratas sin piel-, ya fuera por temeridad o por una verdadera necesidad de recursos naturales, volvían al ataque. El Consejo Supremo Terrestre tomó rápidamente las medidas defensivas necesarias, pero nadie imaginaba que los uzianos habían desarrollado una nueva tecnología contra la cual las anticuadas naves humanas resultarían inútilies…

Nadie imaginaba que los mil quinientos capitanes encargados de defender la Tierra no podrían detener la amenaza, ni que, finalmente, sería una niña de diez años quien salvaría al planeta.

Esta es la historia de esa niña.

La niña se llamaba Gwendolin O´Dowelin y era la única hija del famoso capitán Brimus O´Dowelin. Gwendolin era una chica delgada, de pelo negro y ojos azules. Brimus la llamaba Wen Lin, nombre que, en chino antiguo, significa “Dama de los delfines”, a pesar de sus frecuentes ausencias, Brimus había puesto especial atención en la educación de su hija. Gwendolin vivía con dos cyborgs: el primero de ellos era un cyborg clase Q, un educador. Se llamaba Profesor y se encargaba de la educación formal de la niña. Con él, Gwendolin aprendía Matemática, Física Atómica, Historia Interestelar y Terrestre, Literatura Interestelar y Terrestre, Biología, Programación, Chino, idiomas antiguos como Español, Francés e Inglés, además de lenguas extraterrestres. El segundo robot era un cyborg clase K, un sustituto. Su nombre era Padre y se trataba de una réplica exacta del capitán Brimus. La función de Padre era reemplazar al capitán durante sus largas ausencias. Estaba programado para brindar amor y guiar moralmente a Gwendolin, como así también para entrenarla en el terreno de sus capacidades especiales. Gwendolin era, al igual que muchos niños en aquel tiempo, telépara. Para ser exactos: Gwendolin era teocelépata. Un teocelépara es un telépata especial, ya que solo puede entablar comunicación con organismos marinos.

Si bien ls capacidades telepáticas eran comunes en los noños, en el año 3365 la Computadora Madre solo tenía conocimiento de la existencia de un teocelépata: Gwendolin O´Dowelin.

Para desarrollar al máximo dichas capacidades, el capitán Brimus había hacho construir en su casa un gigantesco acuario. La habitación de Gwendolin era el centro de ese enorme acuario circular, repleto de una impresionante variedad de criaturas marinas. Gwendolin pasaba gran parte de su tiempo hablando telepáticamente con dichas ciaturas y aprendiendo de ellas. Tenía, sin embargo, predilección por dos delfines, a los cuales había bautizado Aquiles y Héctor.

Poco después de que la Computadora Madre detectara la amenaza, una nave de reconocimientos uziana se estrelló a pocos kilómetros de Nueva Argentina. Recién entonces, los científicos terrestres supieron que debían enfrentarse a un nuevo tipo de arma. La nave estaba construida con un metal desconocido en la Tierra, un metal al parecer indestructible. Nada parecía afectar aquel metal. Las armas que intentaron dañar la nave uziana resultaron inútiles.

Mientras tanto, los quinientos telescopios de la Computadora Madre olfateaban la oscuridad del espacio, siguiendo los mivimientos de la flota invasora, y cincuenta niños teléparas intentaban descifrar el pensamiento del piloto uziano, el cual había sobrevivido al accidente. Nada consiguieron. El uziano estaba provisto de un antilelépara, un gusano que deambulaba por su cerebro y que, al sentir presencias extrañas, clausuraba las neuronas del piloto con diminutos cubos negros semejantes a una noche de niebla.

Los científicos trabajaban día y noche estudiando a la nave uziana.

La Computadora Madre calculó que la invasión llegaría a la Tierra en tres meses.

Si el Consejo Supremo Terrestre no encontraba pronto una arma eficaz para combatir a los uzianos, la Tierra estaba perdida.

La solución provino de un descuido. Y de una taza de sopa.

Uno de los científicos volcó accidentalmente unas gotas de sopa sobre la nave uziana. Ante el asombro genera, el metal se desgarró. Los componentes de esa sopa providencial fueron aislados y, luego de algunas pruebas, se llegó a la conclusión de que aquel metal desconocido era vulnerable al agua salada.

El Consejo Supremo Terrestre construyó una sola nave para combatir la invasión: El Mar Muerto.

La nave era gigantesca. Estaba construida con un material experimental, resistente y maleable a la vez, transparente. En su interior, la nave albergaba millones de litros de agua salada provenientes del Mar Muerto. Podía variar de forma y desplazarse a altas velocidades, pero no llevaba tripulación, ni controles, ni arma alguna, porque era una nave de control telepático, la carcasa de la nave estaba surcada por una intrincada red de filamentos, nervaduras que comunicaban con un cerebro maestro tripartito: un telépata y dos ayudantes.

Solo faltaba un capitán. Ninguno de los antiguos capitanes estaba capacitado para conducir este nuevo tipo de nave sentado en su sillón del Consejo, el capitán O´Dowelin comprendió que El Mar Muerto solo podía ser maniobrada por un teocelépata. Y en la Tierra, solo existía uno: su hija.

Gwendolin aceptó capitanear El Mar Muerto. Eligió como ayudantes a sus delfines. Durante el tiempo que retaba antes de la invasión, fue conectada a la Computadora Madre para aprender todo lo referente a técnicas de combate.

Finalmente, la invasión arribó. Las trescientas mil naves uzianas se desplegaron en abanico sobre la Tierra.

Pero El Mar Muerto los aguardaba.

Gwendolin, conectada a los delfines, ordenó mentalmente ciertas maniobras. Los cerebros de los delfines recibieron la orden y la transmitieron a su vez a la nave. El Mar Muerto tomó la forma de una delgadísima línea de agua de kilómetros de largo y se dirigió hacia la derecha de la flota uziana. La línea de agua se transformó en un gigantesco anillo que envolvió a las naves enemigas. El anillo gira alrededor de la flota y luego se comprimió, hasta que las paredes de El Mar Muerto chocaron contra las naves y liberaron millones de litros de agua salada. Para entonces, Gwendolin y los delfines ya habían abandonado El Mar Muerto en una cápsula que los llevó  de regreso a la tierra, sanos y salvos.

La batalla duró treinta y cinco segundos y fue transmitida por la Computadora madre a toda la tierra.

Y vuelve a transmitirla por la computadora

Y vuelve a transmitirla en la fechas indicadas, para que la humanidad no la olvide.

 

Diego Muzzio (inédito).

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6 comentarios el “CUENTO DE CIENCIA FICCIÓN

  1. NO SE TOMY QUIEN ES ELEONOR. TAL VEZ ALGUIEN QUE DESDE SALTA INGRESÓ AL DIARIO DIGITAL Y COMENTÓ. POR OTRO LADO DIEGO MUZZIÓ ES EL AUTOR DE ESTE CUENTO. SALUDOS PROF PABLO

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